Por Rafael Cepeda Caraballo.
Pablo, el gran iluminado de la iglesia, tuvo una gran visión cuando instruía la comunidad de Los Corintios, al hacer una similitud del cuerpo humano viviente, con la estructura funcional de la iglesia.
Esta comparación de Pablo, ha servido como medio de instrucción a muchas comunidades Cristianas.
Es el Espíritu Santo el que comunica los dones o carismas a los creyentes según su voluntad.
Es decir, que los creyentes reciben dones diferentes, pero todos provienen de un mismo Espíritu.
Todos los creyentes deben poner esos dones o carismas al servicio de la iglesia, pues cada uno ocupa un lugar importante en el cuerpo de la iglesia, que a la vez funciona animado por el Espíritu Santo, el amor y la entrega de todos.
Toda la comunidad debe integrarse a la estructura funcional de la iglesia.
NO HAY COMUNIDAD AUTENTICA SI CADA UNO NO PARTICIPA ACTIVAMENTE EN LA VIDA DE LA COMUNIDAD, PONIENDO SU TALENTO AL SERVICIO DE TODOS Tomado del comentario de la Biblia Latinoamérica.
Yes así, púes todos los miembros por modestos que sean, siempre tienen algún don o carisma que aportar para el bien de todos.
Como dice Pablo, al final lo que cuenta es la capacidad de amar.
Todos los miembros son importantes si trabajan en armonía, tanto los miembros inferiores como los superiores, todos integrados en un solo Cuerpo y un solo Espíritu, pues solo así crecerán y se multiplicaran los logros de la iglesia, como frutos de la acción del Espíritu Santo en cada uno de sus miembros.
En esa diversidad, estará la fortaleza y unidad de nuestra amada iglesia.
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Integrémonos al Cuerpo
No importa que seas un pie
O quizás, que seas una mano
No importa seas corazón
El cuello o el costado
Lo que importa es el amor
Con que te hayas integrado.